Rudd no es nadie, solo un aventurero de rango E con un talento aparentemente inútil: la inmunidad de estado. Un paria en una ciudad obsesionada con explorar laberintos, se las arregla para sobrevivir como un "recolector sucio", lidiando con la política del gremio y traicionando a los aventureros solo para sobrevivir. Pero cuando una traición lo deja sin provisiones ni ayuda, hace lo impensable y consume la carne de los monstruos caídos...